Reseña de "Gadir" (poemario bilingüe en español y esperanto) de Jorge Camacho
Por Antonio Valén
Jorge Camacho (1966) es un escritor muy conocido en el mundillo literario del esperanto, no solo como poeta, sino también como cuentista y articulista. De joven ganó varios concursos literarios y posteriormente publicó libros de forma regular entre 1993 y 2017, con un total de nueve poemarios individuales y uno colectivo, además de figurar al menos en dos antologías. Muchos de sus poemas han sido además traducidos a varias lenguas.
Empezó a usar el español como lengua poética muchos años después de escribir su primer poemario en esperanto. Hasta la fecha se han publicado Saturno(bilingüe en español y esperanto), Quemadura, Palestina estrangulada (dos ediciones) y Remolinos y remansos. Gadir es, por lo tanto, el quinto libro en español y el décimo en esperanto, ya que es bilingüe.
Camacho trabajó durante muchos años en Bruselas como traductor e intérprete de la Unión Europea, sobre todo del finés, y actualmente trabaja de bibliotecario en la Biblioteca Nacional. También fue miembro de la Academia del Esperanto (1992-2001) y durante muchos años fue corredactor jefe de la revista literaria Beletra Almanako.
Características del autor
Aparentemente, los rasgos principales de la poesía de Camacho son tanto el realismo como el soterramiento de los temas íntimos. Escribo "aparentemente" porque, tanto en Gadir como en sus demás poemarios, una lectura reposada del libro nos deja la impresión de haber captado fragmentos sutiles de la intimidad del autor, casi siempre de forma indirecta, como por ejemplo, en el poema Cádiz (pp. 34-35):
Camino desde la playa
de Cádiz a la ciudad
(ensayando las rutinas,
quizás, de la viudedad).
Como ya sucede en libros anteriores, el autor pasa fácilmente de temas personales a temas sociales. Según el acertado juicio de Mauro Nervi, y cito de memoria, nos encontramos ante un poeta cuya inspiración no nace de recuerdos egocéntricos o de rompecabezas líricos, sino de la vida como algo concreto: guerras, ideología, viajes, relaciones personales... En este poemario, sin embargo, no nos muestra su conciencia humanista a través de la crítica social y política; es decir, no habla de injusticias, otro de sus temas predilectos.

Tres partes
Gadir, el nombre fenicio de Cádiz, es un libro sobre las impresiones y reflexiones del autor madrileño durante dos viajes a esta ciudad en 2012 y 2022. Incluye además una tercera parte con otros poemas del mar.
En la contraportada, Camacho explica que escribió los poemas de 2012 primero en esperanto y luego en español; los de 2022, normalmente primero en español, o quizás en paralelo; y los de la tercera parte, mediante los dos sistemas anteriores. Así que decidí leer las partes primera y tercera solo en esperanto, y la segunda solo en español para tener una impresión más fresca del conjunto. Después leí el resto, claro.
Personalmente, me han gustado más la primera y la tercera parte que la segunda y, a decir verdad, en general me han parecido más logradas las versiones en esperanto que sus equivalentes en castellano, aunque eso no significa, ni mucho menos, que los poemas en español sean malos. Camacho conoce muy bien su oficio, y un poema en español vacío o chapucero sería algo impensable en él.
En cuanto a la maquetación, no me gusta nada que poemas de cuatro o seis versos ocupen una página entera, cuando se podrían imprimir dos o tres poemas por página. Este poemario tiene 117 páginas que podrían reducirse fácilmente a la mitad... pero, bueno, supongo que las editoriales tienen que justificar de alguna manera el precio. Para compensar, el libro mismo está muy bien hecho, con papel de calidad y una bonita portada de Marina Serrano.
¿Qué nos encontramos en este libro?
Abundan los poemas buenos y muy buenos. Para quienes no hayan leído nada de este autor, he buscado algo que mostrara y diera una idea de su estilo. Siguen tres ejemplos de poemas típicos de Camacho, que aparentan ser solo descripciones, pero que sugieren mucho más. De las pp. 22-23:
Late el océano, calmo
en la noche, como el torso
de un cetáceo sonámbulo.
De las pp. 44-45:
En la isla
qué fácil
ser arcaico
sin querer
y en el frescor
del alba
sentirse
cartaginés.
Y de las pp. 56-57:
El tsunami escondido
de la cotidianidad
altivo, aniquila
de la vista y la memoria
la ciudad insular.
Estos tres poemas me parecen muy buenos en ambos idiomas, pero eso nos lleva a los
Problemas del bilingüismo
Las versiones bilingües de cada poema en Gadir suelen ser ingeniosas y acertadas, y la sensación final es la de un trabajo fino. Sin embargo, a veces es imposible reflejarlo todo (por cuestiones de ritmo, sonidos, etc.), y algunos poemas resultan ligeramente diferentes en las dos lenguas. Por ejemplo, los tres versos finales de los poemas de las pp. 38-39 funcionan muy bien en esperanto porque sorprenden gratamente al lector (...enhavos min Kadizo... Kadizo min havenos), mientras que los de la versión española suenan algo forzados (... me recoja Cádiz... Cádiz me albergue).
Y lo mismo ocurre con las sugerencias que evoca la primera lectura de cada poema. Por ejemplo, Hace tiempo / Antaŭ longe, en las pp. 84-85, funciona mejor en español con el ritmo tranquilo (acorde con el poema) que imponen los artículos delante de los sustantivos, que en esperanto, de un ritmo algo acelerado. El poema En la orilla / Strande (pp. 90-91) se entiende a la primera en esperanto, no así en español. Por el contrario, Petrolero / Petrolŝipo (pp. 102-103) fluye mucho mejor en español. Finalmente, yo no traduciría al castellano el poema Temblores / Tremoj (pp. 86-87), cuya forma depende completamente de la morfología del esperanto, algo imposible en español. Y tampoco traduciría al esperanto Tempus fugit (pp. 76-77), que se basa en un juego de palabras en español.
Inevitablemente se adivina muchas veces en qué idioma se ha escrito la primera versión. Y, en fin, tampoco hay por qué escribirlo todo en las dos lenguas, ¿no?
A pesar de estos detalles, insisto en que el nivel es muy alto. Por ejemplo, en las pp. 68-69, nos encontramos ante dos poemas diferentes y, al mismo tiempo, muy buenos. Cualquier traducción, incluso del propio autor, tiene a veces estas consecuencias. Veamos:
Mis padres en Cádiz (1958, 1960)
Las fotos como fósiles
preservan sus imágenes
(ya perdí para siempre
las voces de mis padres).
Los dos primeros versos significan lo mismo en las dos lenguas, pero los dos últimos de la versión en esperanto dicen algo más: "ya he perdido, [ya] olvido / las voces de mis padres ".
Conclusión
Como es habitual en Camacho, apetece releer los poemas, y no solo la primera vez, sino también pasados unos meses. Es muy fácil volver a sus obras. Dejo al lector que descubra las joyas de este libro por sí mismo; sin embargo, no quiero dejar de citar al final de esta reseña al menos las dos últimas estrofas del poema Gotas / Gutoj (pp. 100-101), que tal vez resumen la poética de Camacho:
Un poema es una gota
congelada
o la foto de una gota
o la escultura de una gota.
La vida es una gota
desprendida
suspendida en el tiempo y en el aire
antes de disolverse en el océano.